Conviviendo con un Nini

Caminante . consulta-online 380

Buenas tardes Caminantes.

Os explico por encima: Soy María, una mamá divorciada. Desde que mi ex no vive con nosotros la convivencia con mi hijo, de 20 años ahora, resulta casi insostenible. No estudia, no trabaja, no está dispuesto a colaborar de ningún modo en casa, ni asume ningún tipo de obligación o responsabilidad. Al revés, sólo impone sus exigencias, siempre manifestadas de muy malas maneras tanto conmigo como con su padre, cuando ha estado viviendo con él durante algunas temporadas.

Ninguno de los dos sabemos ya cómo actuar ¡Lo hemos intentado de mil formas!

Han pasado ya varios años desde el divorcio, durante los cuales he confiando en que la situación cambiaría, pero cada vez va a peor y, aunque me cueste y me duela reconocerlo, la convivencia con él  resulta ya insostenible.

Me han comentado que la Fundación, además de Psicólogos, cuenta con un Servicio de Mediación y, como desconozco su funcionamiento y alcance, quería preguntaros si creéis que sería posible hacer uso del mismo en mi caso.

Gracias.

Respuesta

Hola María:

En primer lugar,  queremos agradecerte tu valentía al exponernos tu realidad.

Sabemos que, en determinadas circunstancias, el dolor, la culpa, el miedo o la vergüenza hacen que situaciones como la que nos describes permanezcan silenciadas por sus protagonistas, provocando mucho sufrimiento para todas las partes implicadas.

Por otro lado, y en respuesta a tu pregunta, por supuesto que la Mediación podría ser una vía para buscar y encontrar una solución a los problemas de convivencia con tu hijo.

Al enfrentarnos a cualquier conflicto, todos tratamos de buscar  y aplicar las  posibles soluciones que se nos ocurren, pero pasado un tiempo, y si la situación se prolonga, algunos tipos de problemas, intergeneracionales o paterno-filiares en tu caso, tienden a polarizarse y puede resultar de gran ayuda buscar un apoyo externo y especializado.

Desde la Fundación Caminantes, y sin descartar otras posibles medidas a adoptar en un caso como el tuyo, apostamos por  una atención integral del problema,  pudiendo abordar y atender el mismo desde varios puntos de vista, contando para ello con un equipo multidisciplinar.

Para ello, y mediante la Mediación, creamos y ofrecemos un espacio neutro donde todos aquellos que voluntariamente deseen  poner  fin a un  problema de cualquier índole (familiar, conyugal, escolar, vecinal, laboral, etc.), cuenten con las  directrices profesionales, los medios materiales y los apoyos necesarios para encontrar una solución satisfactoria para todas las partes.

Así, facilitamos y permitimos que sean los propios implicados quienes analicen, valoren y participen activamente en el proceso de resolución del conflicto, evitando, en la medida de lo posible, que sean terceros, ajenos al problema, quienes impongan  de manera arbitraria y “salomónica” las medidas o decisiones precisas para poner fin al enfrentamiento.

Por otro lado, y dadas las circunstancias e implicaciones personales que subyacen en un caso como el que nos expones, consideramos de interés ofreceros un apoyo adicional a través del equipo especializado en Psicología, que os podría ayudar tanto a ti como a tu hijo a integrar y afrontar de manera positiva las diferencias que ahora mismo os limitan y condicionan.

La adolescencia es un momento complejo y delicado, se producen conflictos externos e internos de nueva índole o ya conocidos. Es un período en el cuál el chaval está plenamente desarrollado a nivel físico pero su estructura emocional se está asentando y su parte social no está integrada, muchas veces por una cuestión de índole cultural.

Durante esta etapa es frecuente que los padres sufráis las consecuencias de la inestabilidad de los hijos, manifestada a través de fuertes cambios de carácter y comportamientos desproporcionados y/o fuera de lugar.

Entendemos que sientes un gran enfado con la situación, incluso hacia la actitud de tu hijo, pero queremos dejar patente que para él tampoco resulta un escenario fácil y habría que revisar qué efectos ha tenido vuestra separación, el cambio de vivienda que refieres, ya que es posible que todo ello haya tenido incidencia sobre su posición y la  búsqueda de “su lugar en el mundo”.

También suele ser frecuente que tras una ruptura de los padres, los adultos sientan inseguridad con respecto al modo de actuar y relacionarse con sus hijos porque tampoco tienen muy claro qué puesto ocupar en la nueva estructura familiar, generando inseguridades, desencuentros y tensiones.

Por todo ello creemos el proceso terapéutico también resulta clave para poder integrar y sostener estas situaciones complejas que rozan la violencia filoparental.

Indicarte también que en muchos supuestos es frecuente que pueden aparecer patologías físicas asociadas al estrés y la ansiedad generada, y que a veces no relacionamos con los que nos está ocurriendo y pensamos que va “por otro lado”, pudiendo confirmar que se trata de patologías de tipo psicosomático, como por ejemplo: problemas digestivos, cefaleas, locomotores, etc, que pueden ser debidamente tratadas con Acupuntura y homeopatía.

Como ves, no sólo ponemos a tu disposición el Servicio de Mediación por el que preguntas, sino a todo el equipo multidisciplinar de la Fundación Caminantes, cuya intervención puede favorecer el bienestar de las partes, y por tanto,  favorecer el que se  relajen las posiciones encontradas y el foco del conflicto.

Dicho esto, esperamos haber podido resolver tu duda, y te animamos a contactar con nuestro Equipo, que como ves es multidisciplinar y aborda de forma holística todos los aspectos, para “encontrar y hacer camino juntos”.

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